

Mi relación con el aprendizaje empezó mucho antes de cualquier universidad, empresa o libro que yo pudiera escribir.
Empezó en casa.
Mi mamá tuvo una influencia enorme en mi relación con los libros. De ella aprendí a ver la lectura no como una obligación, sino como una puerta: una forma de descubrir mundos, encontrar respuestas y seguir creciendo.
Ese hábito nunca me abandonó.
Con los años he leído más de 600 libros, pero el número es lo menos importante. Lo importante es lo que esos libros hicieron conmigo.
Me enseñaron que una idea puede cambiar una decisión. Una decisión puede cambiar un hábito. Un hábito puede cambiar una vida.
Quizás por eso hoy una parte tan importante de mi propósito consiste en compartir conocimiento.
Porque alguna vez un libro también hizo eso por mí.
Soy ingeniero de producción, tengo un MBA de la University of Florida y durante más de 25 años he trabajado y liderado equipos y organizaciones en sectores como bienes raíces, bebidas y dispositivos médicos.
La curiosidad también me llevó nuevamente a las aulas.
He continuado mi formación en instituciones como MIT Sloan, Oxford Saïd e IE Business School, profundizando en áreas como transformación digital, fintech, innovación y liderazgo.
Pero nunca me ha interesado aprender solamente para acumular títulos.
Quiero entender para aplicar. Y aplicar para después compartir.
Esa filosofía me llevó durante años a crear talleres y espacios de aprendizaje sobre crecimiento personal, liderazgo, hábitos, propósito y transformación, llegando a miles de personas en Latinoamérica.
Y eventualmente me llevó a escribir.
Quise reunir en una historia doce principios que habían aparecido una y otra vez en mi propia búsqueda: propósito, pasión, mejora continua, relaciones, actitaud, presencia, acción, persistencia, paz interior, servicio y felicidad.
No quería escribir un manual que le dijera a alguien cómo debía vivir.
Quería crear algo que provocara una pregunta mucho más poderosa:
¿Qué voy a hacer con esto?
De ahí nace buena parte de lo que construyo hoy: libros, experiencias, herramientas y contenidos que buscan convertir conocimiento en acción.
Más adelante llegó Arriendos 10X, donde llevé esa misma filosofía de aprendizaje práctico a otro territorio que ha formado parte importante de mi vida profesional: el sector inmobiliario.
Son libros muy diferentes.
Pero detrás de ambos existe la misma persona: alguien convencido de que el conocimiento cobra verdadero valor cuando hacemos algo con él.

Natalia —Nati— es mi esposa, mi socia, mi compañera y una parte fundamental del cerebro detrás de muchos de los proyectos que hoy llevan mi nombre.
Llevamos 22 años, pero nuestra sociedad va mucho más allá de compartir una vida.
Pensamos juntos. Creamos juntos. Discutimos ideas. Nos retamos. Planeamos. Aprendemos. Nos equivocamos. Volvemos a empezar.
Muchas de las cosas que ves detrás de mis libros, mi marca, nuestros proyectos y la manera como buscamos llevar estas ideas al mundo tienen también su mirada, su criterio y sus manos.
Natalia —Nati— es mi esposa, mi socia, mi compañera y una parte fundamental del cerebro detrás de muchos de los proyectos que hoy llevan mi nombre.
Llevamos 22 años, pero nuestra sociedad va mucho más allá de compartir una vida.
Pensamos juntos. Creamos juntos. Discutimos ideas. Nos retamos. Planeamos. Aprendemos. Nos equivocamos. Volvemos a empezar.
Muchas de las cosas que ves detrás de mis libros, mi marca, nuestros proyectos y la manera como buscamos llevar estas ideas al mundo tienen también su mirada, su criterio y sus manos.
Yo puedo estar frente a una cámara, sobre un escenario o firmando un libro.
Pero detrás de mucho de eso estamos los dos. Y hay algo que quizás nos define todavía mejor.
Nos encanta aprender juntos.
Cada año buscamos reservar un viaje para nosotros en el que, además de conocer y disfrutar un lugar nuevo, estudiamos algo.
Puede ser un curso, un programa, una conferencia o una experiencia que nos obligue a volver a casa pensando diferente.
Porque después de tantos años seguimos creyendo algo muy sencillo:
no somos producto terminado.
Después de tantos años persiguiendo metas, también he aprendido
que crecer no significa únicamente avanzar.
Significa estar presente.
Trabajar, aprender, emprender y construir importan. Pero también importan la familia, una conversación, un viaje, agradecer, servir, celebrar y disfrutar el camino.
No quiero construir una vida extraordinaria para algún día poder disfrutarla.
Quiero disfrutarla mientras la construyo.
Y si algo de lo que he aprendido en el camino puede ayudarte a elegir mejor, recuperar una meta, encontrar propósito o convertir una intención en acción, entonces vale la pena compartirlo.